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Todo lo que uno se pregunta antes de irse de Working Holiday, ya en el destino y a la hora de volver. Respuestas directas y sin jerga — como un amigo que ya lo ha hecho.
Con pasaporte español, la mayoría de los destinos cierran a los 30 años incluidos: Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur. Dos llegan hasta los 35 incluidos: Canadá y Argentina. La edad se valora en general en el momento de la solicitud, no en la fecha del vuelo. En la app, cada destino muestra el límite exacto según tu pasaporte.
Seis destinos aceptan el pasaporte español: Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur y Argentina. Las condiciones cambian mucho de un país a otro: edad, cupo, tasas, fondos mínimos. Y recuerda que para vivir y trabajar en el resto de la UE no necesitas visado — la libre circulación te cubre, así que esos países no cuentan como Working Holiday. La app detalla cada destino sin conexión, con datos estructurados desde las fuentes oficiales.
De cero a unos cientos de euros según el destino. Según nuestros datos: gratis en Japón, 150 € en Argentina, unos 285 CAD en Canadá, 770 NZD en Nueva Zelanda y 840 AUD en Australia. El visado es solo una parte del presupuesto: suma el seguro, el billete y los fondos mínimos. El conversor integrado te ayuda a pasarlo todo a euros.
Es el dinero mínimo que tienes que poder enseñar para demostrar que aguantas las primeras semanas sin trabajar. Según nuestros datos: 2500 CAD para Canadá, 5000 AUD para Australia, 4200 NZD para Nueva Zelanda o 2500 € para Argentina. En general basta con un extracto bancario reciente a tu nombre.
El mínimo oficial son los 2500 CAD de prueba de fondos, más unos 285 CAD de tasas de participación y un seguro que cubra toda la estancia, según nuestros datos. En la vida real, calcula bastante más: fianza y primer alquiler, transporte y un colchón para aguantar mientras encuentras trabajo. Salir con margen sobre el mínimo te evita buscar empleo con el agua al cuello.
En cuanto el plan tome forma: todos los destinos abiertos al pasaporte español tienen cupos que se agotan, y los plazos de tramitación varían — de 1 a 2 semanas en Japón hasta 5 a 11 semanas en Australia, según nuestros datos. Cuenta también el tiempo de reunir seguro, prueba de fondos y, según el país, certificados médicos o de antecedentes penales. Anticiparte varios meses es quedarte con el poder de elegir las fechas.
Es el número de visados que un país concede cada año a los solicitantes de una nacionalidad. Según nuestros datos, para los españoles: 500 plazas en Argentina y otras 500 en Japón, 842 en Canadá, 1000 en Corea del Sur, 2000 en Nueva Zelanda y 3400 en Australia. Cuando el cupo se llena, toca esperar a la siguiente temporada — de ahí el interés de solicitarlo pronto.
Sí, y mucha gente encadena dos o tres países. La regla más habitual es una sola participación por destino, pero algunos permiten una segunda, como Australia y Canadá según nuestros datos. La única restricción real es respetar el límite de edad de cada país en el momento de cada solicitud.
El Working Holiday te deja libre: trabajas para quien quieras, viajas, cambias de ciudad sin dar explicaciones. El visado de estudiante se impone si tu objetivo es un título o estudios largos — la mayoría de los Working Holiday limitan los estudios, por ejemplo 4 meses como máximo en Australia y 6 en Nueva Zelanda según nuestros datos. Si tu meta es descubrir el país trabajando, el Working Holiday está hecho para eso.
Varios destinos piden o un billete de vuelta o la prueba de que puedes pagarlo — Argentina, Japón y Nueva Zelanda lo recogen así en nuestros datos. Pueden comprobarlo a la llegada, así que lleva ese justificante a mano. El wallet de la app guarda tus billetes y certificados sin conexión, incluso sin cobertura en el aeropuerto.
En la mayoría de destinos, sí — a menudo para toda la estancia y a veces con mínimos concretos: según nuestros datos, Argentina exige una cobertura médica de al menos 30.000 € con repatriación incluida, y Corea del Sur una de al menos 40 millones de KRW. Algunos países comprueban el certificado a la llegada o al tramitar la solicitud. Revisa los requisitos exactos de tu destino antes de contratar y guarda el certificado con tus documentos de viaje.
En pareja, sí: cada uno presenta su propia solicitud, no existe un visado conjunto — y en los países con cupo nada garantiza que las dos respuestas lleguen a la vez. Con hijos es otra historia: los seis destinos abiertos al pasaporte español exigen viajar sin personas a cargo, según nuestros datos. Compruébalo antes de montar el plan.
En general no se exige ningún nivel de idioma para conseguir el visado. La excepción en nuestros datos es Australia, que pide un inglés funcional. Ya en el destino, en cambio, el idioma condiciona los trabajos a tu alcance — empezar a estudiarlo antes de salir cambia mucho las cosas.
Casi nunca. La excepción de nuestros datos vuelve a ser Australia, que al pasaporte español le pide una titulación superior o al menos dos años de universidad. En el resto de destinos abiertos no aparece ningún requisito de estudios. Si Australia es tu plan A, revisa esa condición antes de nada.
Repasa tus contratos: móvil, internet, gimnasio, seguros ligados a tu piso o tu coche, alquiler y preaviso, correo por redirigir. Piensa también en una autorización si alguien va a gestionar papeleo por ti. Las checklists de salida de la app recorren estos trámites paso a paso para que no se te escape nada.
Sí, esa es justamente la gracia del Working Holiday: tu visado no depende de ningún empleador. Algún país limita, eso sí, el tiempo con el mismo empleador — 6 meses como máximo en Australia según nuestros datos. Llegado ese punto, simplemente cambias de puesto.
A menudo sí, pero con tope: según nuestros datos, 4 meses de estudios como máximo en Australia y 6 meses en Nueva Zelanda. Para una carrera o un programa con título, lo tuyo es el visado de estudiante. Un curso de idiomas de unos meses, en cambio, suele encajar sin problema.
En la mayoría de destinos sí: las entradas múltiples están permitidas mientras el visado sea válido. Ojo con las excepciones — según nuestros datos, el visado japonés es de entrada única. Verifica ese punto antes de reservar una escapada al país de al lado.
Los clásicos: número fiscal o de la seguridad social local, cuenta bancaria, vivienda, SIM local. Algunos países añaden un registro obligatorio — en Corea del Sur, por ejemplo, la tarjeta de residente a partir de los 90 días, según nuestros datos. Las checklists de llegada de la app detallan estos pasos destino por destino, totalmente sin conexión.
Pide cita pronto: una cuenta local suele ser imprescindible para cobrar. Normalmente hace falta el pasaporte con el visado, a veces un justificante de domicilio y tu número fiscal — los requisitos cambian según el banco y el país. Llevar los documentos escaneados en el wallet de la app te ahorra perseguir papeles el día de la cita.
Denuncia la pérdida o el robo ante las autoridades locales y contacta con el consulado español más cercano para un documento de sustitución. Tener copias de todo acelera muchísimo el proceso. Ese es exactamente el papel del wallet de la app: tus escaneos siguen accesibles sin conexión, incluso sin red.
Sí: en cuanto trabajas, tributas como los trabajadores locales, a menudo con retención directa en la nómina. Guarda cada nómina y los resúmenes anuales. Sirven para tu declaración allí — y muchas veces para recuperar lo pagado de más cuando te vayas.
En la mayoría de los casos, no: suele durar 12 meses y no se prorroga. Según nuestros datos, Australia y Canadá son la excepción al permitir una segunda participación con condiciones. Si no, la continuación pasa por otro estatus — o por un Working Holiday en otro país si aún tienes la edad.
Adapta el CV al formato local, apunta a los sectores que contratan a gente de Working Holiday — hostelería, agricultura y trabajo de temporada, comercio, turismo — y llama a la puerta: la candidatura espontánea sigue funcionando muy bien en esos ambientes. La red hace el resto: compañeros de piso, otros viajeros, antiguos jefes. El mapa sin conexión de la app te ayuda a localizar los sitios útiles a tu alrededor.
Presentando una declaración fiscal en el país donde trabajaste — a menudo se puede hacer después de irte, y es frecuente que te devuelvan dinero cuando solo has trabajado parte del año. Necesitarás tus nóminas y el resumen anual de tu empleador. Las checklists de regreso de la app listan estos trámites país por país.
El Working Holiday no es en sí una vía de inmigración, sé realista con eso. Ahora bien, la experiencia laboral local puede sumar en otros mecanismos — visados por puntos, puestos patrocinados por un empleador — según las reglas de cada país. Nada es automático: infórmate de los criterios exactos del país que te interesa antes de montar un plan encima.
Reactivar tu cobertura sanitaria, poner al día tu situación con la Seguridad Social y con Hacienda, declarar lo ganado fuera, volver a dar de alta lo que suspendiste antes de salir, actualizar el padrón si cambias de ciudad. Es la parte que todo el mundo subestima. Las checklists de regreso de la app la trocean en pasos concretos.
No necesariamente: existen convenios de seguridad social entre España y algunos de estos países, y según el destino una parte de lo cotizado puede recuperarse tras una salida definitiva. Lo que todos los casos tienen en común: hacen falta pruebas. Guarda contratos, nóminas y extractos, incluso años después.
Preséntalo como experiencia profesional en el extranjero, no como un año sabático: puestos ocupados, responsabilidades, idioma usado a diario, autonomía. Pon cifras a lo que se pueda — duración, tamaño de los equipos, clientes atendidos. Es un diferenciador de verdad si lo cuentas con hechos y no con generalidades.
Sí, a otro país: la mayoría de destinos solo aceptan una participación por persona, pero nada te impide encadenar en otro sitio. El límite de edad de cada destino sigue aplicándose — de ahí una estrategia clásica: hacer primero los países que cierran a los 30 y guardar Canadá o Argentina, abiertos hasta los 35 incluidos según nuestros datos, para el final.
Varios años, sin dudarlo: nóminas, documentos fiscales, contratos de trabajo y pruebas de estancia vuelven a servir para una declaración tardía, una solicitud de pensión o un futuro visado. Escaneados en el wallet de la app, siguen legibles sin conexión mucho después de tu vuelta.
Todos estos trámites, en orden y para marcar sin conexión, están en la app — gratuita, en tu idioma.
Descargar la app — gratuita